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Desde la antigüedad,
Venecia fue una ciudad rica fundamentalmente gracias a su
actividad comercial, una ciudad donde cada día llegaban
comerciantes de lejanas tierras cargados con productos con los que
poder hacer negocios.
La zona de Rialto era la
zona con mayor actividad de la ciudad, cita ineludible de
mercaderes y comerciantes, allí donde se encontraba el mercado
central de la ciudad de Venecia.
Rialto es hoy en día, junto
con San Marcos, la zona probablemente más impresionante e
interesante de Venecia, y es que en esta zona el Gran Canal se
encuentra escoltado por diferentes palacios que compiten en
belleza los unos con los otros, y donde destaca uno de los
principales símbolos de Venecia, el Puente Rialto.
EL PUENTE DE
RIALTO
El Puente de Rialto tuvo una
gran importancia siglos atrás, ya que hasta el siglo XIX era el
único puente que comunicaba las dos orillas del Gran Canal.
Los orígenes del Puente de
Rialto se remontan a 1181, con la construcción de un puente
flotante que sería sustituido por una de madera en 1264 y
posteriormente por otro en 1310 que se derrumbó en 1444 bajo el
peso de la multitud que se agolpaba para ver el paso de la nueva
esposa del Marques de Ferrara.
Pese a que el puente de
madera fue aún reconstruído, se hizo patente la necesidad de un
nuevo puente mucho más sólido y resistente, y las obras para la
construcción de un nuevo puente de piedra comenzaron allá por
1588 y se extendieron durante tres años, dando lugar al actual
Puente de Rialto, el puente más famoso de Venecia.
En la actualidad el Gran
Canal de Venecia dispone de tres puentes para comunicar las dos
orillas, a los que habría que sumar el polémico puente diseñado
por Santiago Calatrava, polémico por la duración de sus obras
(razón por la que en Venecia se comenta que se trata del
"Puente más largo del mundo"), por su elevadísimo
coste (iba a costar 2 millones de euros y saldrá por 10 millones)
y sobretodo porque la constructora italiana encargada de los
trabajadores a expresado sus dudas de que las orillas del canal
puedan soportar su gran peso, lo que provocaría el
hundimiento de dichas orillas. Parece que el culebrón va
para largo...
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